Lugar: Villa San Ignacio. Avda. Gral.
Lemos 1452
Villa de Mayo, Bs. As. Tel. (54-11) 4664-7996.
Orientador: P. Juan Berli SJ (Director
del CEIA).
Acompañamiento personalizado:
Religiosos y laicos del Equipo del CEIA
Arancel:$
2.400.- Incluye pensión completa,
habitación individual con baño privado;
material de oración; acompañamiento espiritual
personalizado. El arancel no debe
ser impedimento para aceptar la invitación del
Señor: consultar planes de pago.
(t) = tarde | (m) = mediodía
En caso de estar interesado/a, se recomienda leer con especial
atención las indicaciones que siguen a continuación.
Para ser aceptado el pedido de inscripción, se realizará
una entrevista
con el interesado/a en la sede del CEIA, en día y hora
a determinar.
Adjuntar una carta de presentación del Ordinario, Superior
o
Acompañante Espiritual.
A quiénes se invita a hacer el mes de EE
San Ignacio, que consideraba los Ejercicios como ‘lo mejor
que podía pensar, sentir y entender, así para
el hombre poderse aprovechar a sí mismo, como para poder
fructificar, ayudar y aprovechar a muchos otros’, no ofrecía
esta experiencia a cualquier cristiano, sino a los que él
consideraba que, además de deseos de hacerla y tiempo
disponible para ello, tenían el ‘subiectum’
necesario para una experiencia tan intensa, prolongada y profunda
como es el Mes de Ejercicios Espirituales.
Hay dos requisitos previos para que el candidato a esta
experiencia pueda aprovecharla lo mejor posible:
a.“Saber a dónde
voy y a qué”: Conocimiento acerca de lo
que va a hacer, para tener un deseo coherente (no venir por
coacción, ni obligación, ni “porque toca”,
ni “porque mal no me va a hacer”) y una disponibilidad
a la gracia que permita el “actuar” del Señor
(gran ánimo y liberalidad). b.Preparación
adecuada. Conocimiento y práctica mínima
de modos de orar ignacianos.
1º.- Ante todo, es importante que sepa
que el Mes de Ejercicios fundamentalmente es
un tiempo fuerte de discernimiento espiritual en el cual la
persona va a ‘buscar y hallar’ la Voluntad de Dios
en su vida, en su “aquí y ahora”, para aceptarla
(‘elección’) y realizarla. Por tanto, no
es un curso intensivo de formación o un medio extraordinario
para solucionar problemas no resueltos hasta el momento; o un
retiro más como muchos de los que se hacen, pero más
largo...
El discernimiento en el Mes de Ejercicios va
orientado prioritariamente hacia la elección por el Señor
y Su voluntad, ya sea para encontrar el ‘estado de vida’,
ya sea para concretar mejor alguna otra elección dentro
de éste; ya sea que desee hacer una ‘reforma de
vida’ en busca de una mayor radicalidad y compromiso en
el seguimiento de Jesús.
Es, pues, para personas que se encuentran en una situación
espiritual especial y en la que sienten deseos de discernir
la Voluntad de Dios en esta coyuntura concreta de su vida.
2º.- Es muy importante la preparación
de la persona que se dispone a hacer la experiencia. Ha de tener
en cuenta que conlleva 4 o 5 horas diarias de oración
personal, para lo cual el ejercitante debe tener práctica
de la misma. También es importante que la persona tenga
cierta facilidad para leer lo que pasa por su mundo interior
y capacidad para comunicarlo a la persona que le acompañará
durante la experiencia. Todo ello lo facilita el haber hecho
con anterioridad retiros ignacianos de una semana, preferentemente
‘personalizados’, es decir, con acompañamiento
personal.
3º.- El Mes de Ejercicios
se hace en clima de ‘desierto’, de total aislamiento
y silencio exterior, que facilita el silencio interior necesario
para el encuentro con el Señor y poder captar las mociones
espirituales. Esto conlleva toda interrupción de comunicaciones
(teléfonos, cartas, visitas) y uso de medios de comunicación.
El que quiere el fin ha de poner los medios...
Quien desee entrar en los Ejercicios Espirituales se ha de sentir
invitado a la aventura del seguimiento de Cristo, para identificarse
con El, desde el “conocimiento interno” pedido y
trabajado en los diferentes modos de orar.
“Por tanto, quien quisiere venir conmigo,
ha de trabajar conmigo,
porque siguiéndome en la pena también me siga
en la gloria” (EE 96).
“Los que más se querrán
afectar y señalar en todo su servicio, ofrecerán
sus personas al trabajo, más aún, haciendo contra
a su propia sensualidad y amor carnal y mundano, harán
oblaciones de mayor estima y momento” (EE 97).